REPORTAJE La Exploración Minera en la era post “Súper-ciclo” del Cobre

  • La concentración de la propiedad, el riesgo regulatorio y la ubicación más compleja de los recursos, han puesto al sector a una encrucijada, de la cual podría beneficiarse la mediana minería en el corto y mediano plazo.

“El cobre de Chile”, publicado en 1974, dio a conocer un inventario de las reservas mineras del país. Incluyó 15 yacimientos, 13 de pórfidos y 2 de cobre-plata, que en conjunto representaban 90 millones de ton de cobre fino.

Según el geólogo Francisco Camus –consultor con 40 años de experiencia minera-, tras invertir poco más de US$ 8.000 millones en tareas de prospección –desde 1974 y la actualidad- la lista creció a 132 yacimientos –casi nueve veces- con recursos calculados en 750 millones de ton de metal rojo, sobre un 800% de lo verificado en los años 70. Solo en 2012 se destinaron US$ 1.000 millones en esta búsqueda, cifra histórica para el rubro.

Pese a esta ruta exitosa, el sector caminaría hacia su “madurez geológica”. Esto se apreciaría en mayores dificultades para producir hallazgos de magnitud, las que generan interés en las empresas “majors”. Dificultades que van desde lo tecnológico hasta lo legal.

Barreras

El menor dinamismo tendría una de sus causas en que los recursos se ubican a mayor profundidad, lo que implica costos superiores. En este rango figuran vetas a 800, 1.000 o más metros. Así se constata en los recursos proyectados para Chuquicamata Subterránea, a más de 1.000 m por debajo de la actual mina.

La concentración e inamovilidad de la propiedad minera es otra barrera: buena parte está en manos de especuladores que no realizan actividades de exploración. Se agrega la incertidumbre por intenciones de modificar la legislación y esquemas tributarios para la inversión minera.

El fin de la caída en los precios de los commodities -y del eventual descalce entre oferta y demanda de cobre a mediano plazo- se gatillaron expectativas de revitalización. Así se ha expresado en el PDAC 2017 de Toronto y el reciente Foro Internacional de Exploración de Santiago. Ingenieros y geólogos están volviendo a terreno para clavar sus líneas de sondaje. Sin embargo, el debate en Chile apunta a las dificultades para desarrollar proyectos, debido a barreras regulatorias, tecnológicas y, por supuesto, geológicas.

Empuje de medianos

Según Diego Hernández, presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), la elogiada estabilidad regulatoria se logró después de un período con fuertes cambios en sentido contrario, que culminaron con la nacionalización de la industria. “Hay preocupaciones relacionadas con esto en el subconsciente”, asevera.

El término de la discriminación a capitales extranjeros; la estabilidad tributaria otorgada por el DL 600, y el Código de Minería, crearon un conjunto de reglas que “en la década de los 90 permitieron abrir una nueva faena casi todos los años”. Con US$ 30.000 millones invertidos entre la década de los 80 y el año 2004, el crecimiento se orientó a la Gran Minería, con las majors como protagonistas. “Estas mismas empresas financiaron intensivamente el trabajo exploratorio”, comenta el directivo.

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La profundidad de las vetas es una de las variables que caracterizan este nuevo paradigma.

Ahora la mediana minería tomaría la posta. Con estructuras más flexibles, podría rentabilizar activos considerados “prescindibles” por las majors. Minera Michilla, por ejemplo, en su último año de operación por parte de Antofagasta Minerals entregó 29,4 kt de cobre, poco más de la mitad que su peak (52,7 kt) en 2003. La operación fue vendida el año pasado por US$52 millones a Haldeman Mining Company, firma local que maneja otras faenas de rango menor. “Operaciones de 50 ó 60 kt al año son poco rentables para las majors”, sostiene Hernández.

Incentivos a juniors

La “madurez geológica” no apunta al agotamiento de los recursos. Más bien, al cambio en las condiciones de prospección.

“Chile tiene un buen potencial en mediana minería. Atraer estas empresas debe ser nuestro objetivo. En exploración es lo mismo”, acota. “Lo que hace falta es que empresas junior, que se dedican a explorar yacimientos más chicos, reciban incentivos para trabajar en Chile, manteniendo la certeza jurídica de la gran minería”, añade.

La estabilidad también es relevante en la perspectiva de Roberto Freraut, gerente de Exploraciones de Codelco, quien cita las críticas del informe Fraser sobre competitividad. El reporte rebajó 28 posiciones a Chile (lugar 39), ubicación que nos dejó después de Perú (28).

Freraut destaca que el liderazgo geológico de Chile no ha variado, aunque la tendencia de las inversiones en exploración podría cambiar. Para evitarlo apuesta por asumir otros paradigmas en la actividad. “Los recursos siguen siendo abundantes, pero están más ocultos, más profundos, y eso hay que incorporarlo en los modelos”, subraya.

Artesanales

Roberto Freraut advierte que “si se entiende mal esta condición de madurez sería un golpe tremendo. La madurez no existe. Lo que tenemos es un cambio de paradigma”, sostiene. La clave estaría en optimizar los costos y la productividad a través de sistemas más eficientes. “Todavía usamos tecnologías muy convencionales”, opina.

El geólogo Francisco Camus comparte esta visión sobre una obsolescencia tecnológica en este ámbito. “La exploración, tal como se desarrolla hoy, es bastante artesanal y altamente ineficiente”, lo que se reflejaría en que “de 100 prospectos sondeados, uno termina en mina”.

Concentración

En el plano regulatorio, el presidente de Sonami manifiesta que el problema más extendido es la inmovilidad de la propiedad minera. Empresas, particulares y especuladores acaparan vastas zonas, sin desarrollar prospecciones que permitan descartarlas o, al contrario, explotar sus recursos. El líder empresarial explica que las mineras son reacias a desprenderse de tales derechos.

El gerente de Codelco precisa: “Si pienso, en mi calidad de explorador, que en el pasado revisé con cierto paradigma, hoy podría estimar que la profundidad no fue suficiente y que los datos obtenidos no son válidos”.

Hernández es partidario de “buscar mecanismos para incentivar que las grandes empresas descarten propiedad minera donde no harán otros trabajos prospectivos”. A su vez, Freraut asegura que “entre 15 a 20 empresas son tenedoras del 50% de las pertenencias mineras en Chile”. “Lo más importante sería que efectivamente las empresas sí hicieran su trabajo, sí hicieran la exploración minera. Éste debiera ser el punto crucial de los cambios”, sentencia.

Por Andrés Rosende // Fotos Codelco //  Basado en artículo del mismo autor publicado en Minería Total, julio 2017.

MineríaHoy.NET, Medio Colaborador de Expomin 2018
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